Estudio analiza vínculo entre envejecer y pérdida resiliencia

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Un estudio divulgado este martes en la revista Nature presenta las conclusiones de un análisis de las asociaciones que se establecen entre el proceso de envejecer en humanos y la pérdida de la capacidad de recuperación -resiliencia-.

La investigación, llevada a cabo por un equipo de Gero, compañía de biotecnología con sede en Singapur, junto con el Centro para el Cáncer Roswell Park Comprehensive Cancer Center en Buffalo (Nueva York), presentó resultados de un estudio de asociaciones entre el envejecimiento y la pérdida de la habilidad de recuperación.

 

La publicación recuerda cómo recientemente se han visto ejemplos prometedores de reversión de la edad biológica con intervenciones experimentales, pero apunta que lo que aún se desconoce es lo rápido que la edad biológica puede cambiar con el tiempo en un mismo individuo.

Expertos en biología y biofísica analizaron en este estudio las propiedades de las fluctuaciones de índices fisiológicos junto con trayectorias de envejecimiento individuales.

Vieron que los humanos saludables resultaron ser muy resilientes mientras que la pérdida de resiliencia se relacionó con enfermedades crónicas y un elevado riesgo de mortalidad.

La tasa de recuperación tras experimentar algún tipo de perturbación se deterioraba con la edad, con lo que el tiempo necesario para recuperarse se hace cada vez más largo. En el caso de adultos saludables, se necesitaron unas dos semanas y ese periodo se alargó a seis para los de 80 años.

El equipo observó una pérdida completa de resiliencia en el cuerpo humano -capacidad de recuperación- en edades muy avanzadas.

Los expertos encontraron que al envejecer, requerimos cada vez de más tiempo para recuperarnos de una perturbación o estrés.

Brian Kennedy, de la Universidad de Singapur, dice que esta investigación “ayudará a entender los límites de la longevidad y las futuras intervenciones anti edad”.

“Lo que es más importante es que podría ayudar a establecer puentes entre la separación creciente entre la salud y la esperanza de vida, que continúa alejándose en la mayoría de los países en vías de desarrollo”, agrega. (FIN) EFE/CFS

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